lunes 30 de noviembre de 2009

¡¡¡NUDISMO!!! for dummies

1. ¡¡¡NUDISMO!!! no habla de nudismo.

2. ¡¡¡NUDISMO!!! no dice que ir desnudo sea antinatural. El autor también se ducha.

3. ¡¡¡NUDISMO!!! no dice que ir desnudo por la calle sea antinatural.

4. ¡¡¡NUDISMO!!! no dice que ir desnudo por el monte sea antinatural.

5. ¡¡¡NUDISMO!!! no se opone a ninguna de las anteriores conductas por tierra, mar o aire. Antes bien defiende la libertad completa y absoluta para practicarlas, en soledad o en comunidad, o como a uno más le plazca.

6. ¡¡¡NUDISMO!!! no quiere que se mueran los feos ni se opone a que las señoras o señores de la tercera edad vayan desnudos ni a que los otakus se vistan con trajes rosas de Darth Vader diseñados por Hello Kitty. Está contraindicado interpretar literalmente los pasajes irónicos, podría hacer un ridículo espantoso tomándolos en serio.

7. ¡¡¡NUDISMO!!! es la obra de un pedante que dice cosas muy largas y raras y que a usted no le interesa leer. No siga leyendo, pues. No se están metiendo con usted. Duerma tranquilamente.

8. Si pese a la advertencia anterior sigue leyendo, ¡¡¡NUDISMO!!! habla de:

En toda cultura existe la desnudez. Algunas culturas toleran la desnudez de manera más amplia, otras menos. Sin embargo, ninguna ha renunciado de manera completa y permanente al vestido. El autor entiende aquí el vestido como "cualquier modificación de carácter cultural en o sobre el propio cuerpo".

En otras palabras, querido dummie: si usted enseña su pollita pero lleva un collar, para el autor no está desnudo. Si usted enseña sus pechos pero se pinta el cuerpo con pinturas rituales, para el autor no está desnudo. Si usted va como su madre le trajo al mundo, pero lleva tatuajes, para el autor no está desnudo. Incluso si usted se afeita, se recorta el pelo o se lo recoge de una determinada manera, para el autor no está desnudo. Su peinado también nos dice algo sobre usted.

Al autor no le interesa que usted enseñe su pollita, su pecho o su piel. Al autor le interesan los códigos culturales que usted maneja al adornar su cuerpo. Y sostiene que lo natural, independientemente de que usted enseñe su pollita, su pecho o su piel, es adornarse. Y luego pone ejemplos prácticos de por qué estos adornos son valiosos para la vida en sociedad y expande su vasta erudición (nota para dummies: comentario autoirónico, no tomar en serio) poniendo ejemplos de tribus "primitivas" a modo de ejemplo (nota para dummies: el autor introduce las comillas porque no cree que sean primitivas).

Eso es todo. No se pretende decir otra cosa, si se dice está mal dicha y pido disculpas o es meramente ironía. Ahora díganme. ¿Les parece tan descabellado? ¿Tan "prejuicioso"?

domingo 29 de noviembre de 2009

¡¡¡NUDISMO!!!

De acuerdo. He entendido la indirecta, queridos lectores. No os interesan los rollos melancólico-poético-metafóricos que se extiendan más allá de una cara A4 a letra 12. Lo entiendo; no en vano siempre asocié la pose poética con el extreñimiento. Pero lo aviso ya; recaeré. Tal vez culpa de una dieta no suficientemente rica en verduras.

Así que hablemos de algo que interesa a todo el mundo. Una palabra que por sí sola atrae lectores entre signos de admiración numerosos y mayúsculas. Lamentablemente, no se puede hacer que los títulos de blogger parpadeen en neón. ¿Amarillismo? ¡No! Profesionalidad.

Sí, querido lector. Baja las persianas. Regula la lámpara graduable hasta conseguir una sensual penumbra. En tu ehm... aparato reproductor (de música) suena una profunda voz de negro cantando una insinuante balada soul. Sí. Hablemos de nudismo.

Y... este es el momento en que irrumpe Margaret Thatcher en tu fantasía, y sólo viste calcetines y "unas gotitas de Chanel nº 5". Todo viene porque recientemente se reactivó la discusión en algo que ya escribí hace tiempo sobre el burka. Sintetizando, el nuevo comentarista parece aludir (aunque me baso en suposiciones, porque nunca lo explicita), en que lo natural es el nudismo, y todos somos una panda de antinaturales al llevar ropa en verano.

¿Quién impuso el taparrabos al Yanomami? ¿El imperialismo y la Iglesia Católica, o la mayor comodidad en la caza? ¿Quién les impuso las pinturas corporales, los distintos cortes de pelo, los abalorios y los tatuajes faciales?

Bien, el primer argumento que se me ocurre en contra es el estadístico: ¿qué panda de antinaturales más grande, no? ¿Cómo hemos podido vivir tantos tanto tiempo contra nuestra naturaleza?

Lo que sucede es que, a diferencia de lo que -interpreto- argumenta el comentarista, el vestir no tiene únicamente una función física -cubrirnos del frío- sino otra que se deriva de nuestra naturaleza social. Vestir no sólo protege del frío (o al tuareg del desierto, que irónicamente va cubierto hasta la cabeza, del melanoma) sino que sirve para muchos otros fines: señalar el propio estatus, expresar la personalidad del que la lleva, mostrando a potenciales intereses sexuales la aptitud del sujeto, etc. No creo haber descubierto el fuego con esto.


Obsérvese cómo la señora que habla de cómo nos "imponen" el vestir lleva pendientes y una bandanna en el pelo. ¡Obsérvese eso, maldita sea, no las sinuosas curvas de las señoras de la tercera edad desnudas!

Como ya he mantenido discusiones con defensores (defensoras) de la naturalidad del nudismo (que sin embargo no van desnudos -desnudas- por la ciudad, loado sea Xenu), creo que el argumento básico (y erróneo) estriba en creer que las sociedades "primitivas" son más "naturales" que las nuestras (primer error) y que estas van "desnudas" (segundo error).

El primero creo que no hará falta ni que lo explique. El segundo a mínimo que piense uno tampoco, pero por si acaso:

La desnudez absoluta no hace falta definirla. Sin embargo, ¿realmente se da la desnudez absoluta de manera permanente en alguna sociedad humana? Lo dudo. La desnudez que se da es sólo respecto de nuestros tabús y a nuestros ojos, no a los suyos. Es conocido, por ejemplo, el tabú japonés por la espalda femenina, o el nuestro por los pechos femeninos. Y sin embargo, eso no significa que carezcamos de nuestros propios códigos de lo que es adecuado y lo que no lo es, así como otros que señalan el estatus.

Pues bien, mi teoría, tampoco nada original y bastante evidente, es que la función que en nosotros cumple el vestido, en otras culturas las cumplen de manera equivalente la pintura corporal, el plumaje, los abalorios, los tatuajes o incluso el peinado. Evidentemente, no soy antropólogo, por lo tanto mi palabra tiene un valor escaso; sin embargo, me interesa la cuestión y he de señalar que no conozco ni una sola cultura en que no se dé uno o dos de estos rasgos; la carga de la prueba, por lo tanto, recae de momento sobre los nudistas.

Lo natural en el hombre es adornarse; el adorno es el contrario de la desnudez, y por lo tanto el nudismo auténtico no existe en ninguna parte. La mayor complejidad de la sociedad lleva consigo una sofisticación de estos rasgos, una multiplicación de las posibilidades; me atrevería a decir que requerimos del código de la vestimenta para orientarnos en nuestra vida social: la ropa nos dice algo más que simplemente que hace frío.

No hace falta que señale el ejemplo por excelencia, los uniformes. Puede hacer la prueba en el metro con un sujeto al azar: su ropa nos indica antes de cruzar una sola palabra y con alta probabilidad de éxito el tipo de música que escucha, sus 10 películas favoritas y si entre ellas está alguna de Tim Burton, sus 10 libros favoritos y si entre ellos está la trilogía Millenium o más bien ninguno; por no hablar de la higiene, el poder adquisitivo, incluso el estatus o su originalidad. En una sociedad en la que cada día tenemos que interactuar con cientos de desconocidos, a diferencia de en una tribu, donde todos se conocen, los símbolos requieren de mayor sofisticación.

Así, este vestido nos dice mucho de su portador. Por ejemplo, que no querríamos cruzarnos con él en una calle oscura. Ejemplo práctico de la utilidad de la vestimenta para localizar y neutralizar potenciales fuentes de conflicto en una sociedad.

Sirven también, por ejemplo, para ejemplificar diferentes momentos de lo humano: lo sagrado, lo solemne, tienen su equivalencia en la vestimenta de gala (las pinturas corporales de los yanomamis); la vestimenta ordinaria, menos sofisticada, sirve a menesteres más prosaicos -comodidad, por ejemplo.

El nudismo que proponen los nudistas no es más natural que el sistema en el que viven; simplemente es una forma simpática, respetable y minoritaria de ir a contracorriente, con poca incidencia práctica. Si supone abogar por la desnudez absoluta (incluyendo, todo rasgo diferenciador, como un abalorio, o incluso algo tan simple como el cortarse el pelo), entonces podemos decir que sí, que es abiertamente antinatural, una mera boutade teórica imposible de llevar a la práctica, puesto que no se corresponde con lo que efectivamente somos y cómo nos comportamos.

En suma, ir vestido (en su acepción amplia) es una parte esencial de nuestra naturaleza social. La diferencia entre los tatuajes de una tribu polinesia y el catálogo otoño-invierno de El Corte Inglés es la que media entre una sociedad simple (en términos de densidad humana) que no posee la agricultura ni la ganadería y otra compleja que sí (ver Jared Diamond). Pero el indígena polinesio sólo va desnudo a nuestros ojos, incapaces de leer los significados del tatuaje, no a los suyos.

jueves 26 de noviembre de 2009

Paraíso


Paraíso será una habitación en penumbra: despertarme, y estar a tu lado. Inmóvil el mundo todo, y un brillo de verde bosque por la silenciosa ventana, tiñéndolo todo de verde -como las celosías-, verde palma, la habitación blanca en penumbra bañada en verde. Y una calma eterna, inagotable, inacabable.

Te escribo porque: esta es la habitación del sueño. Ahora es otra mujer a la que cubre la sábana, pero. Como un golpe me vino al entrar en ella. Y recordé memorias de la arena negra; las rocas escarpadas, la dura orografía tallada por el Atlante, las calderas de fuego de que habla todo en estas islas: dos cuerpos de cobre en las aguas.

Fin postal. Adjunto carta.

Sigo.

No, Hanna, nunca debimos abandonar la isla. Aquél fue nuestro crimen. Nunca puede volver el que fue expulsado del Paraíso. Nunca es un término relativo, dije. No en esta cuestión. No hay vuelta atrás; ni siquiera para cerciorarnos de que era el Paraíso.

Recuerdo:

El agua de las marismas lleva siglos estancada; sólo las pequeñas olas del transbordador hacen fingir que están vivas. Como carne corrompida olvidada sobre una mesa puesta cuyos dueños abandonaron sorprendidos sin volver a pisar nunca el umbral. Proliferan los parásitos, moscas y mosquitos.

Te limpiabas la frente con hastío.

Creo que he hablado de esto en otro lugar y momento. Estoy seguro de ello. Del barco que nos llevaba lejos y otra isla a lo lejos atrás y delante... ¿qué?

Llegará una noche como tantas otras. Yo, en el porche, hastiado, repitiendo tu gesto. Imposible soportar el calor dentro, ¿me entiendes? Sólo el calor. Entonces: mejor salir fuera, a la expiación diaria. A exponerme cual Prometeo encadenado. Voraces acuden las criaturas a mi llamada, y no me temen; y así paso las noches, convertido en alimento y con cada amanecer resucito.

Tú no lo ves, lo sé. Miras al horizonte. No lo ves, pero no sé qué miras, en verdad. No sé si tus ojos están velados; si estás aquí o muy lejos. Mejor: en aquél valle que nunca debiste abandonar para acompañarme al Sur. En tu ciudad de las lluvias. En cualquier otro tiempo y lugar donde yo no fuese aún una sombra inquietante, sino la esfinge que habría de franquearte tu futuro.

Hanna. Miento si digo que no quise arrastrarte en mi caída. Eras demasiado bella para dejarte escapar. ¿Y qué mediocre villano hubiese sido yo si me hubiese hundido solo en estas oleosas aguas, este oscuro, vinoso ponto en el que nos anegamos?

Mírame a los ojos, sonríeme cansada. Las mujeres como tú aman el peligro. Aman la lucha cotidiana. Pero no eres rival para mí, ¿me entiendes? Porque yo no lucho. Soy como las amplias estepas del Este, que luchan por los hombres. Tienden sus celadas, atraen a los enemigos y después cierran la trampa, y los atrapan en su yerma inmensidad, y allí quedan condenados a vagar por el tiempo que les quede.

¿No ves venir el peligro? ¿O es ya demasiado tarde?

Te veo mientras desgrano mis bravatas. Has vuelto a hacerme bajar la mirada.

A veces invento que soy un villano, pero la realidad es más prosaica. Porque no tengo madera de héroe: cierto. Pero también: porque ni siquiera tengo madera para ser lo que soy. Este hombre mediocre a tu lado. Esa sombra que pasa y se olvida, un figurante entre sombras chinescas. ¿Una mano que me guía como a las sombras en su retablillo? ¡Qué daría por creerlo! Pero dudo. Y ante la duda me encojo de hombros, como si el teatrillo fuese a venirse abajo y cayésemos todos con él: figuras, encajes, la lámpara y las manos que nos sujetan.

Pero tienes razón, nadie te la quita. No soy un villano siquiera. Un mezquino pasante casual.

Atrás queda esa laguna, Hanna. No siempre nos pareció tan fea, ¿recuerdas? Es verdad que de día parece otra cosa. Pero también, ¿qué ingenuos, no? ¿Qué belleza iba a tener esta pestilente agua enferma?

Cruje el muelle bajo nuestros pies. Entre las rendijas brilla un cadáver escamado, presente del Señor de las Aguas. No te abrazas contra mí al ver su pavoroso regalo, y lo entiendo. Nada haré por cambiarlo.

Brilla la luz en la entrada. Te oigo silbar dentro, canturrear algo. Yo me balanceo en el porche. No pienso en nada. Una noche más soy Prometeo -sueño. Y a mi alrededor, venidas de todo el bosque, se acumulan las luciérnagas, y me empiezan a devorar.

Debe de ser una imagen mágica.

martes 24 de noviembre de 2009

Drago

Sigo.

No te he explicado. En este confín de Occidente, crece la planta que llaman del Drago. Llama enmarañada, más que un zarzal ardiente. Pensaba en ello cuando me consumía junto a la celosía y esperaba a otra mujer, aunque ya no vendría.

Adjunto la postal para que veas con mis ojos. Unos instantes.

No verás el ventilador inmóvil y la cucaracha que ha cambiado de posición: ¿habrá desovado? ¿Estará teniendo lugar un ritual de vida y muerte en las cálidas rendijas, en este mismo instante? Me pregunto.

Tiene lugar otro ritual de vida y muerte en la calle, como en aquella otra tarde en aquella otra isla, ¿te acuerdas?

Nunca estuviste. Sólo mi carta.

Pero sigo. Ahora cantan tropicales en la noche amarilla; ¿nos uniríamos a ellos? Lo haríamos. Unirnos danzantes como la maraña frondosa del Drago. Tal vez, si llegase aún -no he visto su rostro, pero imagino: morena, cobre; abenús, decían los antiguos...

Pero se agota la postal y no he llegado al punto que quería, al punto del Paraíso. Tendrás que esperar. Podrás.

Tuyo,

domingo 22 de noviembre de 2009

Alfabetos

Residencia Niza.

12 esquina Triana y San Pedro.

Hombres: guayaberas y pantalones de dril; esperando la sombra en los mediodías tropicales. Mujeres: coloridos papagayos vienen y van musicales. El viento bate nuestras celosías junto a las que me consumo; celosías verdes batientes como el árbol del datilero: Las Palmas.

Me consumo de pie junto a las celosías; me anega el rumor y el sudor del trópico y rezo a las cucharachas que cuelgan del techo y a la cruz del ventilador inmóvil que me observa. Pese a todo el silencio es un soplo helado. La isla me oprime como el útero materno.

Rumor de guaguas por la avenida -¿irás tú en alguna de ellas? -¿Cómo, entre tantos perfiles...?- la pregunta se pierde apenas insinuada. Divago mientras espero a la mujer que te sustituirá esta noche a mi lado, en la cama.

Nunca saldré de esta isla. Nunca es un término relativo: quiere decir nunca, precisamente.

¿Has pensado alguna vez, si alguien interceptase esta postal...? Bucear en mitad del Océano, perderse en las palabras, perderse; perdido como un viejo alfabeto en las arenas de Babilonia; desenterrado, ya no vuelto a la vida; absurdos símbolos, inanes muescas... nuestro alfabeto, elevado con cuidado, muerto. ¿Y tú? ¿Lo entiendes aún cuando lo lees, nuestro alfabeto?

Rasgo el papel; a la basura. Nuevo intento.

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Nota al margen: (error de) fotografía berlinesa que dió pie a la primera comparación con cierto cineasta honkonés de nombre impronunciable (WKW de ahora en adelante). Por si no funciona el enlace en los comentarios...

viernes 20 de noviembre de 2009

Lamento per il sud

Lamento per il Sud

La lunna rossa, il vento, il tuo colore
di donna del Nord, la distesa di neve...
Il mio cuore è ormai su queste praterie
in queste acque annuvollate dalle nebbie.
Ho dimenticato il mare, la grave
conchiglia soffiata dai pastori siciliani,
le cantilene dei carri lungo le strade
dove il carrubo trema nel fumo delle stoppie
ho dimenticato il passo degli aironi e delle gru
nell'aria dei verdi altipiani
per le terre e i fiumi della Lombardia.
Ma l'uomo grida dovunque la sorte d'una patria
Più nessuno mi porterà nel Sud.

Oh il Sud è stanco di trascinare morti
in riva alle palludi di malaria,
è stanco di solitudine, stanco di catene,
è stanco nella sua boca
delle bestemmie di tutte le razze
che hanno urlato morte con l'eco dei sui pozzi
che hanno bevuto il sangue del suo cuore.
Per questo i suoi fanciulli tornano sui monti,
costringono i cavalli sotto coltri di stelle,
mangiano fiori d'acacia lungo le piste
nuovamente rosse, ancora rosse, ancora rosse.
Più nessuno mi porterà nel Sud.

E questa sera carica d'inverno
è ancora nostra, e qui ripeto a te
il mio assurdo contrappunto
di dolcezze e di furori,
un lamento d'amore senza amore.

Salvatore Quasimodo

Lamento por el Sur

La luna roja, el viento, tu color
de mujer del Norte, la distancia de nieve...
Mi corazón está desde ahora sobre estas praderías
en estas aguas nubladas por las nieblas.
He olvidado el mar, la grave
concha soplada por los pastores sicilianos,
las cantinelas de los carros a lo largo de los caminos
donde el algarrobo tiembla en el humo de los rastrojos,
he olvidado el paso de las garzas y de las grullas
en el aire de los verdes altiplanos
por las tierras y los humos de la Lombardía.
Pero el hombre grita en todas partes por la suerte de una patria.
Ya nadie me llevará al Sur.

Oh el Sur está cansado de arrastrar muertos
hasta la orilla de los pantanos de malaria
está cansado de soledad, cansado de cadenas,
está cansado en su boca
de las blasfemias de todas las razas
que han gritado muerte con el eco de sus pozos
que han bebido la sangre de su corazón.
Por ello sus hijos vuelven a los montes,
doman a los caballos bajo mantos de estrellas,
comen flores de acacia a lo largo de las carreteras
de nuevo rojas, todavía rojas, todavía rojas.
Ya nadie me llevará al Sur.

Y esta tarde cargada de invierno
todavía es nuestra, y aquí te repito
mi absurdo contrapunto
de dulzuras y de furores
un lamento de amor sin amor.

Salvatore Quasimodo (1901-1968), poeta siciliano, emigrado a Roma en 1919 y más tarde a Milán, ganador del Nobel en 1959. Desconocía completamente su existencia antes de encontrar en Berlín este libro, sólo por el cual hubiese merecido la pena el viaje. 50 poemas desde el año 1300 hasta hoy. Tampoco me dicen nada Petrarca ni Ariosto; prefiero el siglo XX -Gabriele D'Annunzio, Giuseppe Ungaretti, Umberto Saba. Versión bilingüe italiano-alemán, cuatro Euros; decisión inmediata de comprarlo tras este poema.


martes 17 de noviembre de 2009

Новая Правда

Cada trimestre acudo al buzón con el corazón en vilo de amor por mi Patria y mi Partido: ¿habrá llegado ya el Novaya Pravda?

Y oh qué alegría, camaradas. ¡¡¡HOY HA LLEGADO!!!


Busco en primer lugar el rostro de nuestro Líder, sereno, mirando hacia el horizonte, oteando sin duda el porvenir glorioso. Su recia mano constructora y directora ase el bolígrafo: ¡Oh Pensador insigne y Líder nuestro, bebo tus palabras sabias pues de ellas viene la luz! Dos páginas enteras de sabiduría tuya en cada boletín nos iluminan un poco más. Y luego, a lo largo de todas las páginas, todas y cada una, vas apareciendo, sonriente y benevolente: aquí estrechando la mano a un camarada deportista que obtiene más logros para el Partido mediante el sacrificio; allá advirtiendo a las abuelas de los peligros del mundo moderno y los timos telefónicos.; acullá inaugurando un pantano... ¡OH TÚ LÍDER Y ALCALDE; TÚ ESPÍRITU ES EL QUE NUTRE LA NOVAYA PRAVDA!

Luego viene la sección de Neolengua. Cada nuevo ejemplar contiene una nueva joya de la Neolengua; sirva de ejemplo este brillante párrafo:

"Diversitat funcional: Diversitat Funcional és un terme encunyat pel Fórum de Vida Independent per a designar el que habitualment es coneix com a discapacitat. Este terme pretén eliminar la negativitat en la definició del nostre col.lectiu i reforçar la seua esséncia de diversitat."

"Diversidad funcional: Diversidad Funcional es un término acuñado por el Foro de la Vida Independiente para designar lo que habitualmente se conoce como discapacidad. Este término pretende eliminar la negatividad [sic] en la definición de nuestro colectivo y reforzar su esencia de diversidad."

¡Bravo por los camaradas sordos, ciegos y mudos! Pues ser ciego, sordo o mudo no es una discapacidad, como vilmente pregonan los siervos del Gran Capital, esos peces gordos de Wall Street: ser ciego, sordo, mudo o paralítico es UNA FORMA DE VIDA VOLUNTARIAMENTE ESCOGIDA y un hecho diferencial y diverso, sí, diverso, como tanto odia el fascio.


El Novaya Pravda trae además otra buena nueva en nuestra lucha por construir una sociedad más justa. ¡El esperado Diccionario de Neolengua! Dice así la noticia, con esos jugosos giros burocráticos que dan su sabor a cada palabra:

"Por ello y siguiendo las disposiciones y normativas de las resoluciones 14.1 y 109 de la Conferencia General de la UNESCO, de la Recomendación aprobada por el Comité de Ministros del Consejo de Europa 21 de febrero de 1990 y de la Orden de 22 de marzo de 1995 del Ministerio de Educación y Ciencia, desde el Ayuntamiento de Godella a través de la Concejalía de Igualdad se quiere colaborar activamente en la erradicación del sexismo en el lenguaje poniendo a disposición de todos los departamentos de la administración local el manual y el diccionario de lenguaje igualitario."


¡OH! ¡Y eso no es todo! Se habla de "objetivos transversales" (¿?), "comunidad hablante" y "consecuencia de una sociedad androcéntrica y sexista". ¡MARAVILLOSO!

Se ensalza la labor teledirigida de los jóvenes Pioneros y Komsomoles frente al decadente arte espontáneo que defendió este blog y por el que hacemos autocrítica. No hay arte más puro que el Realismo Socialista, y el que diga lo contrario es un formalista y no hay más que hablar.


La sección cultural ofrece más maravillas patrocinando formas de arte no comerciales (o komerziales). En el primer caso, anunciando un programa de indie rock. El indie, pese a lo que digan algunos camaradas que piensan demasiado e incurren en errores o los propios fascistas, no es una etiqueta de lo comercial, concebida por gente que quiere ser diferente, pero no demasiado, sino que es auténticamente, como contundentemente señala el Pravda, exponiendo los errores de los revisionistas, "una música libre de las coacciones mercantilistas establecidas por las grandes compañías discográficas". ¡Olé vuestros huevos, camaradas Redactores!



Y para acabar se glosan las grandes bandas proletarias que revolucionarán el mundo de la música tales que "Vena Gaseosa", "Skarraet" o "Espinete Don Pin Punk". Especialmente doloroso para un servidor -pero acepto sumiso la línea del Partido, pues Él sabe más, en verdad- es ver cómo aparecen juntos "Objetivo Vizko", banda anarkopunk a cuyo guitarra y voz, Alberto Martínez, conocemos y del que esperábamos cierta sinceridad, junto con vendidos al capital tal que "Twelve Dolls", que como su nombre indica se vendieron tiempo ha al porcino Imperio.

Y así acaba nuestra reseña de Novaya Pravda: el único boletín municipal que no mira al futuro, sino al glorioso pasado.

NOTA BENE: EL Boletín Informativo Municipal es un panfleto a todo color de 50 páginas editado por cada Ayuntamiento a mayor gloria suya a costa del dinero de todos los contribuyentes. Culto a la personalidad, manipulación del lenguaje, megalomanía y contenidos por los que nadie pagaría... definitivamente la URSS no fue la excepción: fue la regla.

¡¡¡VIVA BREZHNEV CAMARADAS!!!

lunes 16 de noviembre de 2009

?

Homenaje a Valle-Inclán

Excogitaré a frangollón de cómo cachifollaron a un carcunda cenaaoscuras que ahoyaba en una costana cabe un cenote encrasado en la hora de abenuz; algo encubertado ajobaba, presto como abacorado; súbito acarrazósele con el brillo del almavar: agonales ceriballos, exhalados franchipanes... ¡y una entrevista encosadura!

DE REGALO


DESPEGABLE DE 50 PESETAS
LENIN; PRESENCIA Y CONCIENCIA DE LA REVOLUCIÓN

domingo 15 de noviembre de 2009

La mujer de los gatos contraataca

¡Ah! La hermosa mañana. Las flores de jazmín que el estival otoño aún no ha exterminado inundan la calle cubierta de pinos... desciendo la feliz colina alegremente... hasta que encuentro frente a mi puerta la señal del Mal.


Ocultando las normas de seguridad de la obra -claveteadas sobre un pino- alguien ha perpetrado el siguiente haiku, trágico lamento de un ser sin sistema nervioso central:


POR FAVOR
NO ME PONGAN MÁS CLAVOS

AÚN ESTOY VIVO

Y DUELEN

GRACIAS



¿Quién? ¿Quién es tan memo como para preocuparse de los "sufrimientos" de un pino a costa de la seguridad de los obreros? Godella es rica en dementes, pero sólo uno -una- cumple este perfil. La inconfundible mano de una maquiavélica ecolojeta implacable... su venganza está cerca. ¿Se habrá meado ya en el botijo de los albañiles, o aún estaré a tiempo de advertirles?

Sí... noto su aliento detrás de la nuca. El autor -la autora- de este infumable haiku no puede ser otra que... La mujer de los gatos.

viernes 13 de noviembre de 2009

La Conquista de Albania

"¿Dónde está Hayek ahora que le necesitas, eh? ¿Dónde?"
Cucaracha Homicida

Olviden la promesa del último post. ¿Quieren conocer mis viajes? ¡Pues compren mi biografía, maldita sea! Aquí estamos sólo para hablar de cosas serias, y qué cosa más seria que la conquista de Albania.

Con K keda así komo más de Konan y de makokis, ¿no?

La conquista de Albania o Albaniaren Konkista es un gran filme histórico dirigido por Alfonso Ungría en 1983. Para encontrar antecedentes a una película tan gloriosa habría que remontarse a los días de Raza, la gran superproducción española (Jaime de Andrade, ¡¡PRESENTE!!). Apoteosis del delirio histórico y el cine subvencionado, Raza y Albaniaren Konkista brillan a la par en celestes alturas dando un ejemplo cinematográfico a las generaciones venideras que no volvería a ser emulado hasta los días de Alatriste.



Momentos estelares del Cine Español: la muerte de Cosme Damián Churruca (minuto 3:00).

Subvencionada en un 25% por Euskadiko Filmategia/Filmoteca Vasca y en el 75% restante, es de suponer, por una hipoteca no cubierta sobre la casa del director o un seguro de vida sobre su primogénito, la Conquista de Albania es el tipo de película que el libre mercado NUNCA permitiría que hiriese tus ojos, en la afortunada interpretación del Camarada Homicida. Esta peculiar pieza de construcción nacional costó 100 millones de pesetas de la época -una minucia- y no es seguro que llegara a recaudar tal cantidad. Pecunia non olent, sed dolent.

Narra un episodio histórico vital para conocer el devenir del mundo moderno. Sí, hombre, la conquista de Albania. La de los otomanos no, la otra. ¿La de Alejandro Magno? ¡No, insensatos, no! ¡La de EuskoNafarroa! Las hordas del Osasuna comandadas por una compañía de mercenarios de patriotas navarros al servicio de nobles franceses los caudillos del pueblo en el siglo XIV y que duró la friolera de TRES AÑOS sobre UNA única ciudad pero eso sí, muy intensos; tanto que el legado euskaldún aún puede verse y justifica plenamente el título de la película.

No hay nada como un poco de buen, viejo vasallaje.

Todo empieza a la manera de un documental de National Geographic: los euskaldunes viven felices en sus montañas, cantando canciones, saqueando poblados franceses y asaltando a los comerciantes castellanos -pero todo de muy buen rollo, muy multicultural: ¡si el narrador es un moro maketo venido de Andalucía! Se dejan crecer el pelo y las barbas (1983: otro legado del felipismo en las modas de la épcoa). Luego aparece un señor tan feo que por fuerza tiene que ser malo: efectivamente, es Carlos II de Navarra, apodado El Malo. Resulta que los franceses le han dado para el pelo. ¿Qué hacer? Navarra debe recuperar su poderío.

Imposible no ver el paralelismo con la pérdida de Cuba en Raza: la derrota es el catalizador de la nueva unidad popular; la meta que lleva al español/euskaldún a dar lo mejor de sí mismo bajo la égida de un proverbial Caudillo. ¡Qué grandiosa empresa no podrá acometer entonces! La derrota del marxismo y la masonería en un caso, la del enemigo albanés en otro.


Nota Bene: aquí las emocionadas palabras de un fan tras contemplar la película. Sres que otorgan las subvenciones: por favor, tomen atenta nota de sus peticiones para futuros filmes patrios.


Llega aquí la parte más crucial de la película. ¿Qué cojones se les ha perdido a unos navarros en Albania? La película lo explica con gran fidelidad a la historia. ¿Dineros? No... Naturalmente, por una mujer, más concretamente la única mujer que aparece a lo largo de la película. Una francesa. La mujer del jefe. Normal. La moraleja de la película empieza a aflorar; ya lo decía Sabino: esto es lo que pasa cuando no te casas con tu prima.

Nota Bene: en la vida real, los navarros, como los suizos, eran mercenarios, y por motivos similares; llegaron a Albania a sueldo. Claro que hablar de la miseria de las ancestrales montañas no vende... y combatir por lucro parece por alguna razón menos honroso que hacerlo por una mujer.

Aparte de la coartada misógina, la película ofrece otra descabellada tesis para explicar lo que en términos politológicos podríamos denominar el paso del nation-building al empire-building de acuerdo con las tesis fundamentales de Lenin en su seminal ensayo "Imperialismo, fase superior del capitalismo". Todo el mundo conoce el agotamiento de los mercados medievales: ¡es que no podían crecer más, vamos, se vivía en la superabundancia y los comerciantes ya no se comían una rosca de robar la plusvalía! De ahí la necesidad de conquistar nuevas colonias/mercados para crear escasez artificial y satisfacer a la oligarquía (proto)capitalista y así restaurar un desequilibrio entre el precio de mercado y el real y hacer aumentar la plusvalía. Astuto. Y coherente. ¿No?

Macrofestivales Myrurgia. ¡Si es que estáis hechas unas reinas!

De acuerdo, puede que todo lo anterior nunca sucediera. Me aburría. Dicen algo de comerciar con Albania (¿¿??) y la culpa es toda de los catalanes, pero no se aclara mucho más. El caso es que los bravos muchachos se ponen en marcha, pasando a la parte que es la esencia de toda película histórica: mostrar desagradables torsos peludos o depilados desnudos.

En un baratísimo viaje en un único barco no muy diferente de los que hacen el recorrido turístico por el puerto de Valencia -no queda explicado dónde se meten los viajeros (ríete de los cayucos) o si es que los guerreros se reproducen por esporas al llegar a suelo albanés- llegan a la nueva tierra, un secarral castellano que recuerda mucho a mi pueblo, pero a Albania más bien poco.

Rebasado este clímax, el resto de la película pasa en un absurdo que recuerda al Aguirre de Herzog (de nuevo comparación del camarada Homicida), con la única diferencia de que aquí no es deliberado. Vamos, que no pasa nada. El jefe se pasa todo el tiempo en el catre con la francesa; sus hombres murmuran. Los albaneses no aparecen (al parecer, no había presupuesto). Uno empieza a preguntarse qué hacen ellos ahí y tú delante del televisor.


Nota Bene: como me acusan de esnob... ¡esta vez sí hay enlace para la descarga! Pero ahora, irónicamente, NO recomiendo verla. A los anónimos héroes que lo intenten sirva de advertencia esta imagen.


La película intenta cubrirse de una manera no muy convincente de una capa antibelicista; los navarros saquean poblados albaneses; la segunda mujer que aparece en la película, una campesina, se suicida con una hoz -¿aventurada metáfora política?- creyendo que va a ser forzada por un barbudo navarro que en realidad sólo quiere comentar con ella los resultados de Iñaki José III en el último campeonato de euskal pilota. Pronto queda aclarado el malentendido. Esto no era una crítica, señores: es que la guerra es así. Y si no te gusta, pues oyes, Patxi, fuera de aquí, nadie te ha pedido que te quedes.

Naturalmente, pues, todo ha de concluir con una gloriosa batalla final, con manos cortadas y hemoglobina a tutiplén (ni siquiera eso, pues estaba racionada: bastante se habían gastado con los extras). Resulta que han venido a Albania... para pelear contra ¡los normandos que los humillaron anteriormente! Las afrentas contra Navarra quedarán lavadas. Tiene lugar la batalla más mostrenca de la historia, digna de Ed Wood, en la que lo más memorable es una carga de caballeros al son de unos irrintzis. Tras cinco minutos de mandobles dignos de moros y cristianos, se acaba el dinero definitivamente y hay que decir adiós.

¡Muérete de envidia, Mel Gibson!

Aparece a lo lejos Durazzo, la "ciudad" que habían ido a conquistar (tiene toda la pinta de ser un pueblacho del Pirineo Navarro). La voz en off explica que, muerto el Caudillo en la batalla, los Navarros se fueron. O sea, que habían conquistado Albania, pero al final no. La dejan. Se van a su casa. ¿Entonces? ¿Para qué el combate? ¿Para qué está película? Irónico, ¿no? ¡Además, la película se llama La Conquista de Albania pero no han aparecido albaneses! Y sin embargo, contiene numerosos comentarios denigrantes para con Albania, su pueblo y su cultura.

A destacar la cuidadísima banda sonora: esos impagables sintetizadores nos devuelven de lleno a los ochenta, en una mezcla entre Blade Runner y el gitano del organillo y la cabra.

lunes 9 de noviembre de 2009

La última revolución

Cuando ustedes lean estas palabras estaré -si el Dios de las aerolíneas de bajo coste lo permite- pisando de nuevo las amadas aceras de Berlín. Y no será una fecha casual, no; a poco que hojeen periódicos o asomen su nariz al televisor sabrán que hoy, nueve de noviembre, hace veinte años que cambió el mundo.


Para Alemania el 9 de noviembre tiene muchos significados. Tal día en 1918 nació la primera democracia alemana en Weimar; cinco años más tarde -exactamente- se produjo el fallido putsch de la cervecería de Hitler; con el nacionalsocialismo ya en el poder, el nueve de noviembre de 1938 pasó a la historia como la noche de los cristales rotos. Y de pronto, irrumpe el nueve de noviembre de 1989 para romper el maleficio: la última revolución, la revolución silenciosa, incruenta, televisada, espectacular. El último papel heroico de las masas en la vieja Europa finisecular.

Tranquilizo al lector, que conoce ya mi postura sobre el comunismo de sobra. No vamos a hablar de los muertos, las prisiones y las torturas, las vidas destruidas, la sangrante ironía de un "muro de contención antifascista" que sólo contenía a los propios ciudadanos. Ustedes ya conocen todo eso -por algo leen este blog- y si desean la información, saben dónde buscarla. Pero aquí quiero hablar de otra cosa.

Quiero hablar del nueve de noviembre como símbolo; de la noche grande de Berlín como canto de cisne de una etapa, y quiero hablar como miembro de la generación del 88, la que nació al borde del abismo del mundo nuevo.

Cuando yo pise Berlín el nueve de noviembre de 2009 probablemente estará nevado; pero aquél nueve de noviembre en sus calles no hacía frío: lo dicen las fotografías. Al calor de las multitudes no podía hacerlo, mientras atónitas protagonizaban la Historia, incrédulas espectadoras a tiempo real de su destino. Las masas, aparentemente festivas pero agotadas, hacían su última reverencia y desaparecían para siempre de Europa, tras haberla llenado durante dos siglos de esperanza y sangre, ruinas y barricadas.

1789-1989: a pocos se les escapó el paralelismo. Fin de la era de las revoluciones, fin de la Historia... para Europa. El tren se detenía unos instantes en la última parada antes de partir definitivamente de aquí: no corrió la sangre de los tiranos en Berlín -Honecker murió en su cama en un hospital de Santiago de Chile-; tampoco en Praga, Varsovia ni Budapest; pero se hundió el imperio potemkin, el imperio de cartón piedra. Adiós al "Alto Volta con misiles" de Jruschev.


Tardó todavía dos años en caer del todo, muchas veces se olvida; la tarea que empezó la noche del nueve de noviembre -en realidad empezó mucho antes, pero aquél día estalló- tardaría aún algunos años en concluirse; lo haría en forma de tragedia griega en Bucarest -de nuevo un drama televisado-, y para cuando los ecos del seísmo llegaron a Moscú y Belgrado, lo que quedaba del viejo orden cayó definitivamente envuelto en el caos, mientras Europa probaba -por última vez en mucho tiempo, probablemente- el olor de la pólvora y el sabor de la sangre.

¿Se acabó, pues, la Historia en Europa? ¿Fue esta la última revolución? ¿Qué me hace estar tan seguro?

Apuntaría a la demografía en primer lugar -las sociedades revolucionarias son jóvenes, no decrépitas-; en segundo lugar, el centro del mundo se ha desplazado al Pacífico; en tercer lugar, las ideologías que fueron el combustible del hervidero europeo están en franco declive (incluyendo, lamentablemente, al venerable liberalismo clásico). 1979, el año de la ruptura en Irán, podría ser la fecha simbólica del principio del fin de las ideologías universales. Evidentemente todo esto son generalizaciones vagas sujetas a miles de matices, pero el que quiera entender que entienda.

Sigamos, sin embargo, con la celebración. Porque ya la celebración, la manía del aniversario, la veneración estéril del pasado, es un síntoma del cansancio. Se diría que el gran acto del nueve de noviembre de 1989 dejó a Europa exhausta. Un continente envejecido, enclaustrado tras una expansión demasiado rápida, abandonado tras haberse consumido en inmensas llamaradas. De sujetos activos pasamos a sujetos pasivos de la Historia, pasivamente también. Esto no tiene por qué ser malo. Tiene sus luces y sus sombras, como todo.


Así entiendo el marasmo, la aversión a todo riesgo. El estatismo -"de izquierdas" y "de derechas"- que barre el continente... ¿es causa o síntoma? Con la bandera de tranquilizante azul y las doce estrellas nos vamos a dormir el sueño de los justos. Acabó el gran acto, la vida sigue y nuestro tiempo ha pasado. El mundo ha cambiado y Europa vuelve a ser lo que siempre fue: la provincia; ya no la fábrica de sueños. El rincón olvidado de los rezagados, rezumando historia, ahogándose en ella, apoyada en las osamentas de sangrientos titanes fabulosos.



[Esto es un prólogo a una serie de relatos de viajes sobre la otra Europa que se irán publicando a lo largo de la semana: Praga, Budapest y, finalmente, la frontera este: Moscú. Будь здорова!]

domingo 1 de noviembre de 2009

Comienza noviembre

[Fragmentos de Janus, de Karl H. Mustermann]

Estas tierras son nuestras. Eso dice un papel enmohecido, lacrado y sellado, firmado por tres testigos. Estas tierras, donde han muerto tantos de los nuestros, estos muros, edificados con un afán de siglos, nos pertenecen. A nosotros.

Siento que me acompañan legiones porque ahora, después de tantos años, regreso yo al valle lunar que es mi patria y avanzo por un camino polvoriento que sortea trigales, campos en barbecho y colinas desnudas como senos.

La tierra parcheada y el polvo hablan de una sed secular; el cielo, preñado de tormenta, aguarda eléctrico. El camino sube la sierra pacientemente, se calma y descansa brevemente en un recodo batido por el viento; de golpe se cierne sobre el pueblo encaramado en la colina enfrentada.

Cada tierra tiene su ley, cada enclave su lenguaje. Yo empiezo a balbucir el mío, olvidado, a la vista de las casas de adobe, la iglesia de piedra y un muro coronado. Una llama verde, un elevado ciprés, se cimbrea al viento. El nuestro.

Los álamos blancos vacilan mientras cruzo el arroyo al fondo del valle. El cielo se desboca al subir la cuesta entre las castigadas casas: en el aguacero mi caballo baila encabritado, mientras bebe ansiosa la tierra hasta saciarse; por las comisuras se arrastran oscuros torrentes limpiando una suciedad antigua.

En el umbral me recibe la Anciana.

Cubierta de negro, no sonríe. Pero me dirá más tarde:

-Has tardado veinte años en volver; contigo volvió la lluvia.

Esto no lo he olvidado.

[...]

*************************************************************************************

[...]

Día de muertos.

¿Quién guarda su fortaleza blanca? Una inmóvil armada de cipreses silenciosos, curvándose respetuosamente al compás del sendero. Los altos muros encalados. Y otra fuerza silenciosa.

Es a este lugar que los vivos peregrinamos cada año para renovar un ancestral vasallaje con los muertos. Suenan las campanas al filo de la medianoche; una voz recorre las viejas casas de pedernal y adobe:

-Tu reloj, Jesús mío,
principiar quiero...

Una voz hecha de muchas voces: un místico animal negro; morosa y danzante oruga de cien rostros y cien luces empuñadas por frágiles manos.

-A las siete, la cena;
los pies lavasteis...

Goyescas ancianas en penumbra de noche de sabbath; pareciera que siempre fue así, que siempre los cirios iluminaron estos rostros desdentados cubiertos de arruga y sombra, sombra, envuelto todo en sombríos paños. Y un capellán llevaba la cruz en cabeza, pero ya no hay capellán -tal vez el que hay ya no cree en supersticiones y no escucha la voz entre trago y trago, mientras enclaustrado entre humo y golpes de cartas añora amargo sus días de seminarista.

Y avanza la procesión sin cabeza, conociendo por instinto su destino. En cada cruce se detienen; sus voces traen a la vida una tragedia honda, condenada a repetirse con cada nuevo año y a extinguirse; siempre igual y siempre nueva.

-A las doce te cargan
con el madero;
ya cayó Jesús mío,
por mis tropiezos.

El hombre flaquea. Perece.

-De la cruz a las cinco
te han desclavado.
Tu difunta hermosura
venga a mis brazos.

Se marchita.

-A las cinco te bajan
del Sacro Leño.
Prepara gran Señora
brazos de afecto.

A las seis te sepultan
¡Oh Madre Tierra!
¡Oh Madre de amargura,
mar de tormentos!

Y siempre, al llegar a este punto, se hace el silencio; ante las puertas del cementerio, la promesa de la resurrección parece blasfema. Queda sugerida, se esfuma en el aire. Algunos repetirán los versos para sus adentros, ingenuas palabras de otros aprendidas con esfuerzo y apenas comprendidas; los más alejarán el pensamiento, para no perturbar la dignidad inmóvil de la fortaleza.

Al cruzar la cancela el místico animal se desparrama en puntos de luz; a lo lejos el camposanto es un pálido reflejo del cielo. Con un dolor pagano nunca extinguido depositan las ancianas hogazas de pan sobre la tumba del hijo muerto; flores vivas ante la del marido; ofrendas secretas ante el vecino, el amigo, el amante suspirado a lo lejos, el desconocido del que se siente piedad. Símbolos arcanos para rescatar vidas de la piedra y el musgo durante unos instantes: un par de zapatos, tres espigas y un lazo; cada uno busca su muerto y conversa, hilo de palabras que se retoma de año a año, que sigue como si nunca se hubiese interrumpido y que seguirá, a la luz de la luna, hasta que la paz y la nada acaben con la pálida intimidad y pase uno mismo a habitar la fortaleza.

-¿Cuáles eran las últimas palabras que cantábais antes de cerrar la puerta, cuando amanecía húmedo y gris noviembre?

Sola y triste has quedado,
Reina del Cielo.
Llora sangre la Luna
que el Sol se ha puesto.

El reloj se concluye,
sólo nos falta
que a sus golpes y avisos
despierte el alma.